El trabajo de los grupos y la coordinación del Ayuntamiento permiten que los actos se puedan celebrar y se salden con éxito

La Comitiva de Olentzero y Mari Domingi, desde su vehículo especial, en la parada de la Plaza del Castillo.

Con buenas dosis de imaginación, ganas y trabajo comunitario, Kanpezu ha hecho posible que niñas y niños del municipio hayan disfrutado con la estancia «presencial» de Olentzero y Mari Domingi,  el día 24; y los Reyes Magos, en la noche del 5 de enero. Ambos actos han contado con el cumplimiento de las medidas exigidas y la cobertura organizativa del Ayuntamiento de Kanpezu. Ha sido el único municipio de la Montaña Alavesa en mantenerlos a pesar de la pandemia, aunque con una puesta en escena diferente y adecuada a la situación.

Con distancia suficiente niñas y niños, frente a los Magos.

En un año normal, sendos  grupos de trabajo populares en colaboración con la institución municipal hacen posible toda la logística de Olentzero y Los Reyes. Un gran recibimiento es el que se vive en torno al carbonero y Mari Domingi, que llegan desde Soñano en kalejira hasta la Plaza. Los Magos de Oriente, arrivan normalmente al frontón,  después de pasar por las calles de Kanpezu. Como la COVID-19 impide celebrar actos multitudinarios, desde la concejalía de Cultura se planificaron visitas segmentadas por barrios, en el caso de Olentzero, y dada la inestabilidad del tiempo, la llegada de los Reyes al frontón, en un acto esta vez muy medido y por grupos.

En ambos casos los niñas y niños del municipio (de edades hasta los 12 años) han recibido previamente en sus domicilios cartas de Olentzero y los Reyes Magos. Tras explicarles la situación excepcional de este año, les adelantaron sus planes. Olentzero y Mari Domingi comenzarían su recorrido esa tarde en la vivienda comunitaria acompañados por galtzagorris y todo un grupo de apoyo. Tras visitar a las y los mayores, repartieron regalos a txikis de la zona oeste de la villa, de Bujanda y Antoñana. Su segunda parada fue para reunirse con la chavalería del barrio del Castillo. Desde allí enlazaron con Frontón Viejo donde citaron a la pequeña vecindad de esta zona, La Berguilla, Subida a ermita, y los pueblos de Oteo y Orbiso. La ultima parada, con idéntico propósito, fue frente al Ayuntamiento con cobertura a las calles centrales.

El Carbonero y su acompañante entregan regalos en la resi.

El aplauso pedido por los Reyes

En el caso de Los Reyes se había previsto un recorrido similar, aunque la nieve caída aconsejó finalmente simplificar a un único escenario -tras la visita a la residencia- en el Frontón municipal. Cada grupo de 25 niñas y niños, convocados de forma similar, fueron entrando y colocándose en los lugares señalados para saludar a Melchor, Gaspar y Baltasar. Los magos llegaron a pedir un gran aplauso para Kanpezu por «hacer las cosas bien» en la pandemia. Los mismos pajes que recibían a las y los txikis, gel  en mano, se encargaron de repartir regalos y txutxes.

Tanto uno como otro acto, que han cuidado al detalle las medidas de seguridad, han recibido elogios por parte de padres y vecindad en general. También de personas de otros municipios próximos donde se ha decidido no convocar ni Olentzero ni Reyes. Queda demostrado así que de otra manera diferente «dándole la vuelta» -la expresión más escuchada estos días en Kanpezu- y con el interés conjunto de grupos populares y en este caso la logística de la institución municipal, ha sido posible una Navidad en este municipio con sus referentes principales, presentes para traer la ilusión que tanto hace falta en estos tiempos.

Foto de los Reyes Magos con las y los residentes tras el cristal de la galería del centro residencial.

Los galtzagorri reparten regalos de Olentzero.

Antes de ver a los Reyes, gel en las manos.