Iosu San Vicente, presidente de la Junta Administrativa, junto al Mayo que se ha levantado este mediodía.

El concejo ha esquivado convocatorias y en una discreta maniobra ha traído del monte y colocado el haya-tótem protectora de los campos y las cosechas

Veleta, aspas, paño y cruz de cera, los símbolos impostados en la imagen recogida ayer 3 de mayo.

No están los tiempos para aglomeraciones y por eso, por segundo año consecutivo el Izado del Mayo ha tenido hoy lugar en San Vicente de Arana con los brazos imprescindibles, y también con los elementos rituales básicos que quedan impostados en este tótem, ahuyentador así erecto, de tormentas y pedrisco. A mediodía, al estilo callandero de los perretxikeros y evitando la convocatoria popular, la Junta Administrativa cumplía con la tradición dentro de una jornada de vereda también discreta. No sea que suceda como a mediados del siglo XX. Un año no pudieron colocarlo debido a una fuerte nevada tardía y sucedió que, antes de comenzar la siega, un nublado apedreó la cosecha .

«El Mayo deshace los malos temporales y evita el granizo, propicia las buenas cosechas de pan y vino y promueve el crecimiento de la mies cuando está el campo florido». Poéticamente lo recoge así de la tradición popular José Ángel Chasco, de los grupos Etniker, y no tener alzado el tronco no entra en las previsiones de la vecindad, ni siquiera en época de pandemia desde el  día 3 de mayo hasta el 14 de septiembre.

«No nos queremos quedar con la duda de a ver si va a haber algún pedrisco o tormenta por no ponerlo». Lo decía hoy mismo a Mendialdea.info Iosu San Vicente. Es el regidor del concejo y quien ha cogido el testigo que dejó en 2018 el ya octogenario Jesús Mari Pérez de Leceta como maestro de ceremonias del Mayo. A Iosu corresponde como presidente de la Junta convocar la vereda del día de la Cruz y también ir en busca del haya seleccionada en el monte y a la que más tarde insertarán los elementos rituales ya en el llamado Jardín del Mayo, antiguamente una era al lado del cementerio. Un auzolan hoy limitado por las circunstancias, unas doce personas.

Aurtengo pagoa Txorrotako mugapean moztu da, Santa Teodosia santutegitik gertu.

«Hemos talado el haya en la ladera de Santa Teodosia, término de Txorrota, donde hay una fuente utilizada antiguamente por los ermitaños. también para lavar. Hoy en día este agua llega a la ermita por bombeo porque no dan los depósitos de La Bitigarra y también llega hasta aquí», detallaba el regidor, frente al tronco ya alzado. «Es joven y tendrá unos 12 metros de altura», calcula.

Momento del alzamiento del haya en 2018.

El ritual ha tenido lugar a mediodía, sin hora anunciada, «sólo para el cura que ha dado la bendición» a los cuatro puntos cardinales. Antes de erigirse la efigie ha sido vestida con sus símbolos. Los antiguos son una cruz blanca de madera clavada en lo más alto, de frente al lugar desde donde vienen las tormentas; unas aspas de madera en forma de cruz de San Andrés para cortar los nublados evitando el pedrisco; el corporal del Jueves Santo que representa la túnica que vistió Cristo en el sepulcro; y la cruz de cera virgen de abeja (para -dice la tradición- alumbrar a Jesús el camino hacia el cielo).

Símbolos modernos son la veleta con el gallo y la flecha colocados en la misma punta del Mayo, que indican la dirección del viento. También en la parte baja se colocan las cintas de las 7 Cuadrillas de Alava, «pero esto se ha suprimido también este año porque no tiene sentido si no hay música ni gente en su colocación, también el canto del Tente nublo… hemos hecho un poco lo básico».

Jesús Mari o Longinos, historia del Mayo

Preparando el gran tronco, con Longinos Abajo en una imagen de 1989.

Con Iosu recordando lo que ha sido el transcurso del ritual simplificado de este mediodía viene el recuerdo de algunos encargados de llevar las riendas de la tradición. El último fue Jesús Mari, pero  también sale la  figura de Longinos Abajo, santo y seña del Mayo hasta su fallecimiento en los años 90, cuyo sobrino ha participado esta mañana. En tiempos anteriores el madero lo traían arrastras los bueyes y más tarde el tractor. «Hoy la hemos arrastrado con el coche, suficiente», anota Iosu.

En la Era del Mayo, la  maniobra ha sido en cierto modo sencilla, a tenor de una altura moderada (se recuerda haberse traído Mayos de 30 metros). «Con más gente para amarrar más sogas merecería la pena tirar un haya más alta, pero bueno está recta, bonita y esperemos que dure lo más posible sin curvarse la punta hasta el 14 de septiembre». Es la fecha final de un ciclo que ha comenzado hoy al emocionante grito de aliento comunitario «Arriba el Mayo».